Descripción
La excursión a Bled desde Trieste cruza la frontera con Eslovenia en una cómoda minivan y con un guía profesional a bordo. El primer destino es el lago de Bled, con su emblemática isla y el castillo asomado al agua. Hay tiempo libre para rodear la orilla, hacer fotos o sentarse a mirar el paisaje.
Después el viaje sigue hasta Radovljica, una localidad de calles medievales bien conservadas. Aquí queda margen para almorzar sin prisas en uno de los restaurantes del pueblo y probar platos típicos de Eslovenia. Luego puedes recorrer el casco antiguo a tu ritmo, antes de emprender el camino de vuelta a Trieste.
- Traslados en minivan, saliendo y volviendo a Trieste
- Guía profesional
- Seguro de viaje
Es una jornada larga, de unas siete horas y media, pensada para conocer Bled y Radovljica sin conducir. Cada participante debe llevar su documento de identidad en vigor o el pasaporte. Los gastos personales no están incluidos, y conviene llevar calzado cómodo para caminar junto al lago.