Descripción
El Santuario de Monte Grisa, el Templo nacional a María Madre y Reina, es el gran triángulo de hormigón que domina Trieste desde el norte, a 330 metros de altitud. Desde allí arriba se abre una vista espectacular sobre la ciudad y el golfo.
La forma no es un capricho: el perfil triangular evoca la letra M, la inicial de María. La idea nació de un boceto del obispo Antonio Santin, convertido en proyecto por el ingeniero Antonio Guacci. El santuario se considera un ejemplo clásico de arquitectura brutalista.
Dentro del bloque de hormigón armado hay en realidad dos iglesias superpuestas. En la pared del altar mayor destaca el gran Crucifijo de bronce de Marcello Mascherini, flanqueado por seis candelabros del mismo escultor.
Ese Crucifijo tiene un pasado teatral: su modelo de yeso formaba parte de la escenografía de "Inquisizione" de Diego Fabbri, representada en 1958 en el Teatro Nuovo de Trieste, para la que Mascherini había diseñado decorados y vestuario.
El santuario nace de un voto. En 1945 el obispo Santin hizo un voto a la Virgen por la salvación de la ciudad, amenazada por la guerra; después surgió la idea de un templo nacional mariano. En 1959 el papa Juan XXIII lo dedicó a María Madre y Reina, como símbolo de paz entre los pueblos, a menos de diez kilómetros de la frontera.
La primera piedra se colocó el 19 de septiembre de 1959, mientras la imagen peregrina de la Virgen de Fátima visitaba Trieste. Para el nuevo templo, el obispo de Leiria encargó una copia al mismo artista que había esculpido la imagen de la capillita de Fátima.
El templo se inauguró el 22 de mayo de 1966 y en 1992 recibió la visita de Juan Pablo II. En 2007 se desplomaron 60 toneladas de material de la cubierta: hicieron falta casi diez años de obras para devolverle su forma original.
Su silueta inconfundible gusta también al cine y a la televisión. En la película "Diabolik - Ginko all'attacco!" de 2022 hace de museo de la ciudad imaginaria de Ghenf, y aparece también en la serie "La porta rossa".
La forma no es un capricho: el perfil triangular evoca la letra M, la inicial de María. La idea nació de un boceto del obispo Antonio Santin, convertido en proyecto por el ingeniero Antonio Guacci. El santuario se considera un ejemplo clásico de arquitectura brutalista.
Dentro del bloque de hormigón armado hay en realidad dos iglesias superpuestas. En la pared del altar mayor destaca el gran Crucifijo de bronce de Marcello Mascherini, flanqueado por seis candelabros del mismo escultor.
Ese Crucifijo tiene un pasado teatral: su modelo de yeso formaba parte de la escenografía de "Inquisizione" de Diego Fabbri, representada en 1958 en el Teatro Nuovo de Trieste, para la que Mascherini había diseñado decorados y vestuario.
El santuario nace de un voto. En 1945 el obispo Santin hizo un voto a la Virgen por la salvación de la ciudad, amenazada por la guerra; después surgió la idea de un templo nacional mariano. En 1959 el papa Juan XXIII lo dedicó a María Madre y Reina, como símbolo de paz entre los pueblos, a menos de diez kilómetros de la frontera.
La primera piedra se colocó el 19 de septiembre de 1959, mientras la imagen peregrina de la Virgen de Fátima visitaba Trieste. Para el nuevo templo, el obispo de Leiria encargó una copia al mismo artista que había esculpido la imagen de la capillita de Fátima.
El templo se inauguró el 22 de mayo de 1966 y en 1992 recibió la visita de Juan Pablo II. En 2007 se desplomaron 60 toneladas de material de la cubierta: hicieron falta casi diez años de obras para devolverle su forma original.
Su silueta inconfundible gusta también al cine y a la televisión. En la película "Diabolik - Ginko all'attacco!" de 2022 hace de museo de la ciudad imaginaria de Ghenf, y aparece también en la serie "La porta rossa".