Descripción
El Templo serbio ortodoxo de la Santísima Trinidad y San Espiridón es la iglesia de la comunidad serbia de Trieste, en el Borgo Teresiano, junto al Canal Grande. Cúpulas azules, mosaicos y estatuas en la fachada: un rincón de Bizancio a orillas del canal.
Por fuera, la cúpula central se alza más alta que los cuatro campanarios, y las cúpulas semiesféricas son de un azul intenso. Los muros exteriores están cubiertos de mosaicos, y la fachada está adornada con nueve grandes estatuas del escultor milanés Emilio Bisi.
Dentro todo sigue los cánones bizantinos: las paredes están completamente pintadas al óleo, pero de manera que imitan el mosaico. Destaca el rico iconostasio, con cuatro iconos revestidos de oro y plata, pintados en Rusia a principios del siglo XIX.
En la entrada cuelga una gran lámpara de plata, regalo de Pável Petróvich Románov, que después llegaría a zar de Rusia como Pablo I. En el presbiterio hay tres altares, y los mármoles de la iglesia vienen de Carrara, de Verona, del Carso y de Istria. El tesoro guarda iconos, documentos y obras de arte desde 1751.
La comunidad nació gracias a María Teresa, que en 1751 concedió a los ortodoxos la libertad de culto: llegaron entonces a Trieste comerciantes serbios de Herceg Novi, Trebinje y Sarajevo. La primera iglesia, dedicada a San Espiridón, la compartían con los griegos.
La convivencia no duró: en 1781 las dos comunidades se separaron por desacuerdos sobre la gestión de la iglesia. Los griegos se marcharon y construyeron la iglesia de San Nicolò; los serbios les pagaron 20.000 florines por su parte de San Espiridón.
La iglesia actual nació porque el terreno bajo la primera era inestable. Proyectada por Carlo Maciachini, se construyó entre 1861 y 1868 y se consagró en 1869. Al lado hay una escuela serbia dedicada a Jovan Miletić, un comerciante de Sarajevo que dejó 24.000 florines para la educación de los niños serbios de Trieste.
Por fuera, la cúpula central se alza más alta que los cuatro campanarios, y las cúpulas semiesféricas son de un azul intenso. Los muros exteriores están cubiertos de mosaicos, y la fachada está adornada con nueve grandes estatuas del escultor milanés Emilio Bisi.
Dentro todo sigue los cánones bizantinos: las paredes están completamente pintadas al óleo, pero de manera que imitan el mosaico. Destaca el rico iconostasio, con cuatro iconos revestidos de oro y plata, pintados en Rusia a principios del siglo XIX.
En la entrada cuelga una gran lámpara de plata, regalo de Pável Petróvich Románov, que después llegaría a zar de Rusia como Pablo I. En el presbiterio hay tres altares, y los mármoles de la iglesia vienen de Carrara, de Verona, del Carso y de Istria. El tesoro guarda iconos, documentos y obras de arte desde 1751.
La comunidad nació gracias a María Teresa, que en 1751 concedió a los ortodoxos la libertad de culto: llegaron entonces a Trieste comerciantes serbios de Herceg Novi, Trebinje y Sarajevo. La primera iglesia, dedicada a San Espiridón, la compartían con los griegos.
La convivencia no duró: en 1781 las dos comunidades se separaron por desacuerdos sobre la gestión de la iglesia. Los griegos se marcharon y construyeron la iglesia de San Nicolò; los serbios les pagaron 20.000 florines por su parte de San Espiridón.
La iglesia actual nació porque el terreno bajo la primera era inestable. Proyectada por Carlo Maciachini, se construyó entre 1861 y 1868 y se consagró en 1869. Al lado hay una escuela serbia dedicada a Jovan Miletić, un comerciante de Sarajevo que dejó 24.000 florines para la educación de los niños serbios de Trieste.